Árbol de Concejo

tejol

Tejo de Bermiego

Olmos, robles, encinas, olivos… los árboles más añosos, los venerables, monumentos sagrados situados en lugares sagrados, han sido testigo de las reuniones vecinales, de acuerdos y celebraciones, a lo largo de los siglos.

Ignacio Abella, en sus libros “La magia de los árboles” y “La cultura del tejo”, documenta numerosos ejemplos de esta tradición en múltiples lugares, no sólo de España, sino de todo el mundo, desde África a Asia, de Inglaterra a Senegal, India o Japón. En nuestro país, el más famoso sea quizá el árbol de Guernika, roble del que se dice que ya acogía las juntas de comarca cuando todavía no existía ni siguiera poblado. En este sentido y haciendo referencia a los juramentos que se hacen en él, Julio Caro Baroja escribió: “Solo legislando so el árbol se hace ley”.

Los tejos son los árboles de concejo por excelencia en Asturias. Al lado de muchos de ellos podemos encontrar estatégicamente situadas iglesias y ermitas. Numerosos documentos reflejan cómo se reunían los vecinos a tratar los asuntos del pueblo después de asistir a misa. Ignacio Abella señala, en sus publicaciones, tejos de concejo en Bermiego, en Pedrovella, Satibañez, la Rebollada, Villamar, Tiñana, Cenero… Alguno de ellos, como el de San Martín de Valledor, ya no pueden contarlo, pero otros todavía han acogido en su sombra, recientemente, algún acto simbólico para reivindicar lo que podría denominarse algo así como Gestos de Buena Vecindad, paticipación comunitaria o como, resumen muchos, mirar por el bien del pueblo.